¡Hey, cepilladero, dame uno de cola con leche! (Fotoreportaje)
Refrescantes y propicios para el calor son los cepillados, como se le conoce al hielo raspado mezclado con algún jarabe frutal. Este frapé es tan tradicional, que forma parte de lo que representa la zulianidad.
El de cola es uno de los más populares, pero también hay de piña, limón, parchita, entre otros sabores que sacian por momentos las altas temperaturas en la capital zuliana. También pueden ser acompañados de leche condensada.
Manuel Fuenmayor es uno de los “cepilladeros” que abundan en el centro de Maracaibo. Su puesto está en La Plazoleta, cerca de La Chinita, imagen hacia la cual mantiene su devoción a sus 57 años.
Gracias a los cepillados, Manuel levantó a sus ocho hijos, luego de que tomara un cepillo –herramienta para raspar el hielo- a los 17 años por primera vez. Hoy en día disfruta de 25 nietos y cuatro bisnietos.
Desde su puesto admira la imagen de La Chinita
La bocina que usa para atraer sus clientes
En detalle, Manuel muestra su bocina
Los clientes eligen entre distintos sabores frutales. Uno de los más solicitados es el de Cola
Ni las abejas resisten el dulce sabor de las mezclas
Parchita, limón y piña entre otros ssbores del gusto de los marabinos
Algunos cepilladeros hacen sus propias mezclas, otros las compran hechas
Una vez elegido el sabor, es hora de raspar un enorme cubo de hielo que reposa sobre el carrito
Los cepillos (marca Bona Beer) son sus herramientas principales. Cuestan entre 5 mil y 9 mil bolívares.
Posteriormente, se procede a sacar el hielo raspado para colocarlo en el vaso
Con mano y cucharas, los cepilladeros acomodan el hielo raspado
Una vez se coloca el hielo en el vaso, se le coloca el jarabe
Conforme cae la mezcla, el hielo se toma su sabor
Listo para ser degustado por clientes sofocados por las altar temperaturas
En cuestión de minutos los maracaiberos disfrutan den tradicional cepillado. Puede comerse solo o con leche condensada
Todos difrutan de los cepillados, bien sea adultos o niños
Empezó vendiendo cepillados a lo que equivaldría 0,002 bolívares. Hoy día se venden en 70
Cuenta que gracias a su carrito, levantó a su familia de ocho hijos
Tiene como un amuleto de la buena suerte un zapatico de su primer hijo
Manuel culmina su jornada de trabajo a las 7:30 de la noche
Fotos: Rafael Bastidas

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