Burocracia arropa a alcaldías de la COL
De las siete Alcaldías de la COL, dos concentran cuatro mil empleados entre las direcciones y otras dependencias y los concejos municipales. Lagunillas y Cabimas, los ayuntamientos a los que se hace referencia, evidencian la alta burocracia existente y solo hablando de dos zonas que juntas suman 610 mil habitantes, aproximadamente.
Un exceso de empleados y un 2016 especialmente complicado, más para los gobiernos locales que tienen el reto de reducir esa carga laboral y aminorar el monto a pagar en sueldos y cestatiques. Y, como ´guinda´, deberán reorganizar sus presupuestos porque la caída en los precios del petróleo solo anuncia austeridad para todos.
Antes de finalizar el 2015, en la Alcaldía de Cabimas había 2.500 empleados. En lo que va de este año la cifra es otra.
“Se prescindió de los contratados, quienes estuvieron hasta el 31 de diciembre. Aproximadamente, fueron 500 personas que estaban en diferentes puestos”, explicó Juan Carlos Perozo, subdirector de la municipalidad.
En esa Alcaldía, con 32 direcciones y 20 paramunicipales, los vientos soplan a un ajuste en el presupuesto, estimado en 1.167.984 millones de bolívares.
“El alcalde está considerando hacer reajustes en el presupuesto de Cabimas. Se toman en cuenta la nómina y el hacer las proyecciones para cumplir con todos los beneficios, recordando que somos la única Alcaldía que está al día con los salarios y cestatiques”, asegura Perozo sobre un aspecto en el que elresto está rezagado.
En Lagunillas, el alcalde Mervin Méndez anunció recientemente la reducción en la nómina.
“Vamos a suprimir direcciones. A mí no me gusta quitarle el pan a nadie, pero no podemos mantener la nómina como está. ¡Imposible! No tenemos dinero. El aumento de la cestatique cuando antes la Alcaldía pagaba cinco millones mensuales, ahora debe cancelar 17 millones. No tenemos plata para eso”, reiteró el mandatario local.
La concejala Elaine Pire, de la comisión de Infraestructura de la Cámara Municipal de Lagunillas, menciona el “pedido” del alcalde Méndez de “bajar la maquinaria gubernamental”. Sobre este punto, Pire reconoce que será una baja en la burocracia.
“Porque recordemos que nuestras instituciones gubernamentales han sido muy burocráticas durante años, un esquema con el que hemos trabajado, porque contábamos con la bonanza petrolera, pero ahora nos toca definir estrategias, revisar y fusionar algunas direcciones de la Alcaldía”, reveló Pire.
La docente universitaria y politóloga Milagros Quijada menciona la burocracia como una situación “que siempre ha existido”, en especial en las instituciones políticas. “Es inflexible“, recalca y hace a las organizaciones “rígidas”.
“La burocracia es inflexible. Cada quien hace su rol. Si a mí me toca repartir números a las 7:00 de la mañana eso es lo que hago porque es muy específico y, cuando el empleado, pese a pedirle un favor no es cooperativo, no hay un clima organizacional abierto. El trabajo se hace por funciones. Cada quien tiene su rol.
Un exceso de empleados y un 2016 especialmente complicado, más para los gobiernos locales que tienen el reto de reducir esa carga laboral y aminorar el monto a pagar en sueldos y cestatiques. Y, como ´guinda´, deberán reorganizar sus presupuestos porque la caída en los precios del petróleo solo anuncia austeridad para todos.
Antes de finalizar el 2015, en la Alcaldía de Cabimas había 2.500 empleados. En lo que va de este año la cifra es otra.
“Se prescindió de los contratados, quienes estuvieron hasta el 31 de diciembre. Aproximadamente, fueron 500 personas que estaban en diferentes puestos”, explicó Juan Carlos Perozo, subdirector de la municipalidad.
En esa Alcaldía, con 32 direcciones y 20 paramunicipales, los vientos soplan a un ajuste en el presupuesto, estimado en 1.167.984 millones de bolívares.
“El alcalde está considerando hacer reajustes en el presupuesto de Cabimas. Se toman en cuenta la nómina y el hacer las proyecciones para cumplir con todos los beneficios, recordando que somos la única Alcaldía que está al día con los salarios y cestatiques”, asegura Perozo sobre un aspecto en el que elresto está rezagado.
En Lagunillas, el alcalde Mervin Méndez anunció recientemente la reducción en la nómina.
“Vamos a suprimir direcciones. A mí no me gusta quitarle el pan a nadie, pero no podemos mantener la nómina como está. ¡Imposible! No tenemos dinero. El aumento de la cestatique cuando antes la Alcaldía pagaba cinco millones mensuales, ahora debe cancelar 17 millones. No tenemos plata para eso”, reiteró el mandatario local.
La concejala Elaine Pire, de la comisión de Infraestructura de la Cámara Municipal de Lagunillas, menciona el “pedido” del alcalde Méndez de “bajar la maquinaria gubernamental”. Sobre este punto, Pire reconoce que será una baja en la burocracia.
“Porque recordemos que nuestras instituciones gubernamentales han sido muy burocráticas durante años, un esquema con el que hemos trabajado, porque contábamos con la bonanza petrolera, pero ahora nos toca definir estrategias, revisar y fusionar algunas direcciones de la Alcaldía”, reveló Pire.
La docente universitaria y politóloga Milagros Quijada menciona la burocracia como una situación “que siempre ha existido”, en especial en las instituciones políticas. “Es inflexible“, recalca y hace a las organizaciones “rígidas”.
“La burocracia es inflexible. Cada quien hace su rol. Si a mí me toca repartir números a las 7:00 de la mañana eso es lo que hago porque es muy específico y, cuando el empleado, pese a pedirle un favor no es cooperativo, no hay un clima organizacional abierto. El trabajo se hace por funciones. Cada quien tiene su rol.
En las alcaldías esa es la cultura que se ha venido formando”, refiere la coordinadora docente de la URU, sobre el ángulo negativo asociado con la burocracia.
También hay otro aspecto destacado por la politóloga. “Se comienzan a hacer compromisos políticos y no hay sinceración del recurso humano. No se es sincero entre lo que se necesita y lo que se contrata”, señala.
Ramón Urbina, representante de la MUD en Cabimas, reconoce que “todos los organismos empiezan a acumular esos compromisos laborales”, pero agrega otra arista que no permite desahogar las nóminas.
“Cuando se han hecho ajustes laborales (reducciones), se ha obligado a reincorporar a esas personas y se sigue manteniendo esa carga. Y lo otro, si despiden cien meten trescientos”, afirma Urbina sobre una práctica recurrente.
Para Urbina, hay que tomar medidas “pero que no sea una cacería de brujas”, refiriéndose a los despidos. La politóloga sugiere pautas a seguir: “Análisis de carácter gerencial, aplicar técnicas modernas para poder funcionar, controlar el movimiento del personal. Ver a quién se contrata y hacer evaluaciones. Sincerar y hacer gestión administrativa funcional”.
También hay otro aspecto destacado por la politóloga. “Se comienzan a hacer compromisos políticos y no hay sinceración del recurso humano. No se es sincero entre lo que se necesita y lo que se contrata”, señala.
Ramón Urbina, representante de la MUD en Cabimas, reconoce que “todos los organismos empiezan a acumular esos compromisos laborales”, pero agrega otra arista que no permite desahogar las nóminas.
“Cuando se han hecho ajustes laborales (reducciones), se ha obligado a reincorporar a esas personas y se sigue manteniendo esa carga. Y lo otro, si despiden cien meten trescientos”, afirma Urbina sobre una práctica recurrente.
Para Urbina, hay que tomar medidas “pero que no sea una cacería de brujas”, refiriéndose a los despidos. La politóloga sugiere pautas a seguir: “Análisis de carácter gerencial, aplicar técnicas modernas para poder funcionar, controlar el movimiento del personal. Ver a quién se contrata y hacer evaluaciones. Sincerar y hacer gestión administrativa funcional”.
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