Análisis de EFE y AFP sobre la economía venezolana y la brusca subida del dólar paralelo

Los economistas amanecieron este viernes pidiendo un ajuste cambiario adaptado a la realidad para detener la “caída libre” en la que, aseguran, se encuentra la economía venezolana. El presidente de la firma Econométrica, Francisco Ibarra, aseguró hoy que “la economíaviene en caída libre” por causa de un panorama de crisis “autoinducido” debido a que el Gobierno “se ha negado una y otra vez a ajustar la economía” y se ha empeñado en mantener un cambio de 6,30 bolívares por dólar.
“Mantener el dólar a 6,30 (bolívares) ha sido la decisión que le ha impedido a la economía poder ajustarse y poder retomar alguna senda de crecimiento así sea moderado”, dijo a la emisora privada Kiss.
En Venezuela existe un control de cambio desde 2003 que deja en manos del Estado la compraventa exclusiva de los dólares a través de tres tipos de cambio, el más bajo de ellos a 6,30 y por el que, según el Gobierno, se rige la mayor parte de la economía del país pues a ese precio se importan los productos básicos.
La segunda tasa de cambio es de 12 bolívares y la tercera funciona en el mecanismo de compraventa libre del Sistema Marginal de Divisas (Simadi) que hoy se ubica en 199,77 por cadadólar.
“La economía no se va a recuperar solamente con importaciones públicas, lo que vamos a seguir viendo es un deterioro”, señaló Ibarra que agregó que el control de cambio “además de ser ineficiente, destruye riquezas” y estimula la corrupción.
A juicio de Ibarra el sistema económico de Venezuela solo puede continuar “unos meses más” y advierte que, de no darse un cambio, la opción es “miseria abismal”.
Por su parte, el presidente de la firma Datanálisis, Luis Vicente León, dijo hoy que el dólar paralelo sube “porque los precios en Bolívares son incontenibles y pulverizan el valor de la moneda” y “porque el mercado percibe que el gobierno está perdido en relación a las medidas necesarias para rescatar equilibrios”.
También sube, dice León, “porque no hay confianza en las autoridades monetarias y por ende en el bolívar como reserva de valor” y debido a que las asignaciones oficiales a las empresas y particulares “cayeron dramáticamente y los tenedores de bolívares buscan cambiarlos a cualquier precio”.
El economista también alertó, a través de su cuenta de Twitter que “si el gobierno no toma medidas urgentes de ajuste cambiario racional, el país va como una locomotora a cuatro dígitos de inflación en 2016″.
Venezuela cerró 2014 con una inflación de casi un 70 % y se desconocen las cifras de este indicador en lo que va de 2015 pues el Banco Central (BCV) no ha informado sobre el tema desde principios de este año cuando habló de números correspondientes al año pasado.
El director de la firma Ecoanalítica, Pedro Palma, dijo en un escrito publicado en el diario El Nacional que la creación de dinero inorgánico o sin respaldo por parte del BCV para financiar el gasto público han causado la “desbocada inflación” que también tiene que ver con la caída de oferta local de bienes y servicios.
Todo ello también estimulado, dice Palma, por la restricción de importaciones debido al desplome del precio del petróleo, principal fuente de ingresos del país.
“Hay que corregir el rumbo, sin demora”, pide Palma que asegura que Venezuela está recorriendo el camino que en décadas pasadas llevaron a otros países de la región a sufrir devastadores procesos inflacionarios “que generaron penuria y miseria”.
El dólar negro por las nubes en Venezuela (AFP)
El dólar en el mercado negro quebró la barrera de 400 bolívares y acumuló el viernes un incremento de casi 1.600% en 26 meses de gestión del socialista Nicolás Maduro, una escapada que refleja los desequilibrios de una economía bajo omnipresentes controles y al borde de la hiperinflación.
Este viernes el dólar en el mercado negro cotizaba a 402 bolívares, según las páginas web bloqueadas por el gobierno cuando son consultadas desde direcciones IP venezolanas.
Ese valor representa casi 17 veces más que los 24 bolívares a los que cotizaba el dólar al asumir Maduro hace 26 meses y supera por más de 60 veces el valor actual del dólar oficial, de 6,3 bolívares.
En un país que importa más de la mitad de los alimentos y medicinas, y azotado por una sequía de dólares ya que el petróleo –cuyo precio se desplomó– genera el 96% de las divisas, el dólar paralelomarca la espiral ascendente de precios.
Pero el gobierno, que dejó de dar cifras de inflación el año pasado, cuando los índices rozaban 70% anual, niega que haya un impacto sobre la economía cotidiana por parte del dólar negro, hasta hace poco conocido como “el innombrable” ya que citar su cotización podía ser causal de cárcel.
A un control de cambio que acentuó la dependencia de las importaciones se le suma el despilfarro de miles de millones de dólares en corrupción, fenómeno reconocido y denunciado desde el oficialismo, que desembocó en una crisis de abastecimiento de productos básicos y la acumulación de deudas comerciales por varios miles de millones de dólares con proveedores externos.
– Vacas flacas –
Luego de una década de bonanza petrolera sin precedentes, el gobierno chavista lucha ahora por mantener sus multimillonarios programas sociales, muchas veces criticados por el manejo poco eficiente y las pérdidas en corrupción paralela.
En 2014 el déficit fiscal venezolano rondó entre 18% y 20% del Producto Interior Bruto (PIB), de acuerdo con los cálculos de economistas privados, ya que las estadísticas económicas oficiales han desaparecido hace muchos meses.
“El Banco Central de Venezuela está monetizando el déficit de forma increíble” al elevar el financiamiento a la petrolera estatal Pdvsa (que paga los gastos del gobierno) y que sólo en el primer trimestre de 2015 creció 36%, dijo a la AFP el economista Orlando Ochoa.
Pdvsa, el motor de la economía venezolana, ha tenido que enfrentar las exigencias fiscales del “socialismo del siglo XXI” primero con el fallecido Hugo Chávez (1999-2013), y ahora con Maduro, profundizando sus propias necesidades de financiamiento monetario por parte del Banco Central.
Esta creación de bolívares se ha convertido en combustible para la inflación y para el aumento del mercado negro pues, explica Ochoa, “hay una inundación de bolívares en el paralelo, hay poca oferta de dólares y el Banco Central es como un pulmón financiando a Pdvsa”.
– ¿Quien quiere un bolívar? –
El 25 de febrero con un billete de cien bolívares (el de mayor denominación) se podían conseguir 50 centavos de dólar. El 13 de mayo ese billete ya solamente alcanzaba para comprar 33 centavos dedólar. Y nueve días después –hoy– sólo se obtienen 25 centavos.
Eso derrumba la demanda de bolívares, a pesar que los cajeros automáticos distribuyen en forma casi excluyente billetes nuevecitos, limpitos, recién impresos. Una nueva prueba del ritmo desaforado de creación de moneda.
“Las personas solamente quieren dólares o bienes”, explica Ochoa. Pero hoy, en Venezuela, casi no hay bienes disponibles.
Y tampoco hay dólares, ya que en los 26 meses de gobierno del heredero de Hugo Chávez las reservas del Banco Central cayeron un tercio y se ubican en menos de 18.000 millones de dólares.
El economista y director de la firma Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, aunque reconoce que en el desplome del bolívar inciden elementos especulativos, destaca sobre todo “una razón estructural: los múltiples desequilibrios” en la economía venezolana.
“Un déficit fiscal de 18 puntos del PIB, financiado vía BCV (es decir expansión monetaria)” y la “caída de más de 60% en (la) liquidación de divisas son causas más que suficientes” para el despegue delprecio del dólar paralelo en Venezuela.
Ochoa define la situación casi como un ejercicio donde se combinan ambos mundos. La economíavenezolana –dice– “tiene todo el peso de la ideología socialista restringiéndola” en producción y distribución, y al mismo tiempo “todo el populismo financiando la demanda” cuando hay menos producción e importaciones.
El economista y analista político Luis Vicente León hace tiempo que sostiene que el gobierno alimenta lo que él califica como “demanda infinita”, gracias a subsidios y un desabastecimiento que no se ha podido solucionar ni siquiera mediante un creciente racionamiento.
Es evidente la tentación de comprar 40 litros de gasolina a un centavo de dólar para contrabandear los a países limítrofes donde cuesta cuatro mil veces más.
Y son inevitables las compras desesperadas para acaparamiento doméstico de harina, aceite, leche, agua mineral, papel sanitario, medicinas para la tensión arterial… y la lista sigue y sigue.
EFE/AFP

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